El (falso) conde austrohúngaro Victor Lustig tiene el dudoso honor de ser considerado por muchos el autor de la mayor estafa de la historia. La hazaña en cuestión, realizada allá por la década de 1920, fue vender la Torre Eiffel a un empresario de la chatarra.
Está claro que la venta nunca se llevó a cabo, pero el timador se llevó una buena suma en los bolsillos. Pero lo verdaderamente asombroso de esta historia es que Lustig vendió la Torre Eiffel hasta un total de dos veces, repitiendo la misma estrategia con otro pardillo poco tiempo después con similares resultados.
El ayuntamiento de Málaga parece seguir una estrategia parecida a la de Lustig, cambiando la Torre Eiffel por cualquier tramo de carril bici de los presuntamente recogidos en el Plan Director de la Bicicleta -ese documento de naturaleza casi mitológica, que al parecer existe pero que nadie ha visto jamás fuera del área de movilidad de nuestro ayuntamiento-.
La herramienta cuentakilómetros y los carriles austrohúngaros
En realidad, nuestro consistorio ha logrado superar la hazaña del estafador austrohúngaro, ya que por lo general no solamente vende el mismo carril bici muchas más de dos veces, sino que además siempre lo vende a los mismos incautos: los ciudadanos de Málaga.
Este fenómeno se explica por la tendencia casi obsesiva del gremio político a entregarse sin pudor al poco noble arte del autobombo. Como nos recordaba la concejala de movilidad el pasado día 6 de febrero en una entrevista radiofónica, para cada infraestructura que se construye como obra pública existe siempre un proceso que comprende muchos pasos, desde la toma de decisión de crearla hasta su implantación definitiva, pasando por varias fases intermedias de ideación y proyecto o de adjudicación de obra.
Pues bien, el truco es tan sencillo como anunciar cada una de estas muchas fases como si fuese una nueva propuesta, con notas de prensa de carácter grandilocuente, que posteriormente darán lugar a titulares como “Málaga impulsa la movilidad en bici con la futura construcción de…”.
Con esta técnica, unida a la falta de otros canales de información fiables sobre la planificación y avance de los diferentes trazados, se consiguen fácilmente cuatro o cinco titulares en prensa para cada obra por modesta que sea, y desde mucho antes de que se haga realidad. Dicho de otra manera, nuestro ayuntamiento utiliza la técnica del jugador de parchís: me como una y me cuento veinte.
El resultado es que los usuarios de la bicicleta en Málaga vivimos sumidos entre la confusión y la desrealización, ya que se anuncian continuamente nuevas infraestructuras, pero cuando salimos a la calle nos encontramos siempre con las mismas.
Y por si fuera poco, un día leemos el enésimo titular sobre el fomento de la movilidad en bici y la ejecución de nuevos carriles en Málaga, y al día siguiente nos encontramos con la noticia de que Málaga es la ciudad española con menos kilómetros de carril bici por habitante. Perplejidad absoluta. La realidad no es lo que parece. ¿se habrá producido un error en matrix?

Para evitar caer en semejante estado de psicosis, en Ruedas Redondas hemos desarrollado la herramienta CuentaKilómetros, disponible en nuestra web, que constituye un recurso muy socorrido para saber cuántos kilómetros reales de infraestructura ciclista han sido realmente construidos y cuántos de los anuncios que vemos en prensa son realmente “carriles austrohúngaros”.
Animamos a la prensa local a consultar nuestra herramienta (en la que también recogemos para cada carril las principales noticias que hemos rastreado relativas a cada uno) cada vez que el ayuntamiento haga un anuncio relacionado con infraestructuras ciclistas.
Quizá así los próximos titulares de prensa cambiarán su redacción y dirán más bien algo parecido a “Málaga no impulsa la movilidad sostenible porque lleva dos años anunciando el mismo kilómetro y medio de carril bici.”